




Recuerdo cuando mi abuelo me regaló dos gorriones de java. Yo nunca había visto esa especie de gorriones anteriormente, pero al verlos me encantaron. Eran de un tamaño mayor, con postura erguida, muy elegantes y con colores bien uniformados en su silueta. Así que me traje un macho y una hembra a casa, lo típico. Lo que a mi no me dijeron es que en el momento en el que uno de los dos muriese el otro para acompañarlo lo haría una hora después como mucho.
Esta mañana se me ha venido a la cabeza directamente el norte, después País Vasco y luego Bilbao. Exactamente no sé por qué, pero puede ser bien porque ayer vi a través de twitter que el concierto de Iván Ferreiro era en Barakaldo, bien porque vi un vídeo de artistas vascos o bien porque quiero que en Murcia también haga este año frío como por aquellas tierras para ver la nieve.